Para mí dibujar es una hermosa manera de andar metiendo la punta:
Como los toreros, los pescadores con sus lanzas de maderas, los caballeros medievales que clavan sus espadas para liberar princesas.

28/02/12

Sobre el mecanismo de las cosas


26/02/12

Sobre el mecanismo de las cosas

22/02/12


21/02/12

Sobre el mecanismo de las cosas

20/02/12


19/02/12

Sobre el mecanismo de las cosas

07/02/12

Sobre los niños distraídos

06/02/12

04/02/12

Alpedeando
Valentía introvertida

03/02/12

"Sobre el mecanismo de las cosas." El misterio de los pensamientos

02/02/12

31/01/12

26/12/11

23/12/11

Una de las tantas ventajas de la literatura.

22/12/11

21/12/11

Doble desconsuelo

20/12/11

18/12/11

17/12/11

10/12/11

HERMOSO  OFICIO  NOCTURNO

27/11/11


Decisiones
Hay una forma de latir
con el suspiro de una pulga.
Y una manera de morir 
por no escuchar el rugido de un león.
Mientras tanto el espacio,
juega con el tiempo transcurrido.
Entre el león y la pulga
respira el cielo.
Entre latir o morir
 espera el fuego.

02/11/11



Transformaciones
-Las transformaciones de las cosas son extrañas- me dijo un escritor mientras salìan dinosaurios amarillos de su pipa.
Hay un lugar dentro del lugar común, una suerte de espacio dentro del espacio cotidiano.
Una vez que se entra por primera vez, las cosas se presentan con ojos diferentes.
Pero no hay un momento exacto para esa entrada.
En general en la infancia, los niños descubren todos los accesos.
Entran y salen de ese espacio con tanta facilidad, que uno cree que las paredes de ese lugar están todas hechas de puertas.
En el preciso instante en que un papel de diario se convierte en un barquito, un pedazo de madera en la espada de un rey títere hecho de trapo y piolín o un charquito en oceáno profundo, el espacio conquistado no tiene ni principio ni final, y los monstruos  y el misterio se vuelven encantadores.
Las dificultades a veces empiezan al crecer.
Pareciera que las entradas se van cerrando o que algunos olvidan el plano de ese lugar, quizá por estar muy preocupados memorizando todo lo que se debe ser.
Por eso propongo un ejercicio para la mirada y la poesía.
Jugar a que los objetos habituales  sean otros.
Para volver a encontrar la llave.
Esa llave mágica que nuevamente abra las puertas  como aquella primera vez. 
 

29/10/11



El amarillo no tiene la culpa

A mi siempre me gustó el color amarillo.
El color de Van Gogh, de las alfombras y los girasoles, de los ácidos pero refrescantes limones.
El más cálido del círculo cromático.
El de la luz, el verano y la energía intensa.
Pero desde hace un tiempo lo han atrapado en una jaula.
Lo han anclado, le pusieron una significación insignificante.
Lo llevaron al campo de la interpretación en una sola dirección.
A cada paso, en varios afiches, en las puertas de las escuelas públicas, al abrir un ordenador o encender el televisor, siempre un amarillo rompe nuestra retina, no ya para imaginar praderas y margaritas, sino para un fin mucho menor.
Como si se usara un cañón para matar una mosca.
O el sol para iluminar una alacena.
Y así todo lo ambarino se repite hasta anestesiarse en nuestra mirada.
Pero en esa pérdida de potencia expresiva, el amarillo no tiene la culpa, como tampoco la tienen las imágenes que el mundo del consumo , de la mano de algún publicista iluminado, vacía de contenido y de vuelo libertario.
Por eso propongo, para la liberación del amarillo, que por lo menos más de la mitad de los ciudadanos juntemos un canario cada uno, lo entrenemos en una voladera con cinta para correr y aparatos para desarrollar musculatura, le atemos en una de sus patas cualquier llave que tengamos a mano, para que vuelen hasta la jaula y de a uno vayan probando abrir esa reja mezquina.
Cuando alguna de esas llaves cumpla ese hermoso destino que tienen las llaves, que es el de posibilitar espacios, entonces una luz áurea saldrá como un rayo luminoso en forma de amanecer, mientras los canarios al regresar cantando cagarán todos los carteles de la cuadra que no hablen del amor, el miedo o el delirio.

11/08/11

16/07/11

Globos
Siempre hay una ética detrás de toda estética.
Cualquier estudiante de arte lo sabe.
La forma y el contenido siempre van de la mano.
Todo contenido tiene su continente, cualquier envase envuelve alguna cosa.
Si un globo fuese metáfora, se podría decir "inflado como un globo".
Una suerte de lograr un falso volumen, sin consistencia, hecho de un aire que en poco tiempo denunciará su propia impostura.
En una forma más fácil podríamos decir "me tienen inflado como un globo" y ya entrando en el terreno de la filosofía existencial, "más efímero que un globo."
Con ellos también hay un problema de cantidad.
Un globo en las manos de un niño es poesía.
Pero cuando aumentan en número la cosa se complica.
Varios en manos de un payaso, es negocio.
Una invitación al engaño.
Enseguida compramos uno pagando una fortuna y a las dos cuadras se desinfla o revienta.
En un festejo también la cantidad define.
Cuando decoramos una fiesta y carecemos de imaginación, agotados nuestros recursos de decoradores novatos, recurrimos a los globos.
Llenan y dan alegría.
Una alegría peligrosa y superficial que nos descubre a la madrugada, borrachos y melancólicos de una fiesta que prometía hermosa pero que terminó con los mismos guiños patéticos de siempre.
Si la cantidad de globos se vuelve desmesurada, entramos en el continente de la vulgaridad.
Volvemos a inflarnos, pero esta vez expresando una manera de aparentar ser más de lo que somos.
También el globo denuncia nuestra estrategia económica.
Son baratos y cumplen su función a muy bajo costo.
Cuando utilizamos globos alargados, sí o sí tienen que ser de gran tamaño porque si un globo resulta ser muy pequeño se lo puede confundir con un forro.
Pero lo más hermoso que tienen los globos, es poder reventarlos.
¿Quién no ha sentido una alegría irrefrenable, una sensación liberadora y hermosa al pinchar uno, sentarse encima o clavarle nuestras uñas con toda energía?
Hay una alegría poderosa que está dada en el ruido cuando explota, siempre igual y tan distinto, ese aire liberado en forma drástica, convertido en un viento poderoso que nos devuelve a la verdad de lo que somos.

10/07/11

11/05/11

14/04/11

04/04/11

14/03/11

Los ángeles siempre hacen su trabajo

16/02/11


Con un diente negro queda más lindo

Paloma no conoce a Banksy y sus graffitis irreverentes.
Tampoco sabe nada del grupo stencil en Buenos Aires, de las intervenciones del grupo Escombros, del street art o como quieran llamarlo.
Nadie le habló de RalVeroni y su serie "Bienvenidos al circo" con intervenciones en afiches de políticos a los que les ponía narices de zanahoria en la década del ochenta, ni de Oscar Brahim, el taxista artista que entre viaje y viaje se baja con sus latas de pintura y transforma las publicidades para cambiarle el sentido y que sirvan al fin para algo.
El padre está por hacerlo pero se detiene un instante aunque piensa que si Paloma viera los personajes coloridos de la misteriosa graffitera Pum Pum, seguramente le encantarían.
Pero se guarda las ganas.
La ve tan feliz, tan auténticamente transgresora poniéndose colorada mientras le pinta con un fibrón un diente negro a Topa que los mira sonriente desde un afiche y con los brazos abiertos invitándolos al show de Disney en las playas de Necochea.
-Tapame papá- le suplica Paloma mientras él se pone de costadito acomodando su panza , sacándole a esos kilos demás su condición burguesa para que recuperen su dignidad revolucionaria.
Su padre la tranquiliza diciéndole que siga pintando tranquila, que la calle es de todos, que nadie le preguntó a él si tendría ganas de ver todo el mes de vacaciones a Topa gigante cada vez que saliera del departamento.
Mientras Paloma termina de pintar el diente muy concentrada en un detalle, la invita a ver el resto de los personajes, le dice que le agregue algo a ellos y tome distancia para ver el afiche completo, pensándose arruinado por la mirada artística, por las teorías de la Gestalt , del todo que es más que la suma de las partes, de la ley de relatividad del color, la proporción áurea, el espectador móvil que al recorrer un mural, va cambiando su punto de vista , tan estudiado por Siqueiros , Rivera y Orozco.
Para consolarse cuando ya le está viniendo a la cabeza el concepto de intervención, se acuerda de Marcel Duchamp cuando a una reproducción de la Gioconda le pintó unos bigotitos escribiéndole debajo las letras L.H.O.O.Q, que leídas en francés arman una frase que traducida en español sería " ella tiene el culo caliente."
Pero Paloma sigue en la suya, no conoce todavía esas pesadas palabras :
Obra de arte, bellas artes o el espantoso término de bazar, artista plástico.
Por eso su arte es desinteresado, no piensa en el producto, en el resultado final, expresa sus emociones sin especulaciones.
Mientras hace volar sus últimos trazos, su papá ve que " mi nena tiene pasta de dibujante" y piensa si no sería bueno mandarla a un taller de pintura.
Otra vez. Otra vez con las enseñanzas , las academias, y el futuro para mis hijos, se reprocha el padre mientras se le vuelan los rulos con el viento.
Pero la mirada pícara de su hija lo salva.
Siempre lo salva.
Mientras Paloma se limpia en la remera de su papá la tinta del fibrón que quedó en sus manos, lo mira a él esperando el veredicto de un entendido:
- La verdad que Topa con un diente negro queda más lindo.

28/03/10





36 FERIA DEL LIBRO
En la feria, firmando ejemplares en el stand de Ediciones Del Eclipse, luego de haber estado en el rincón de cuentacuentos narrando y charlando de dibujos,palabras y textos.
¿Por dónde viajarán los libros?
Misterio.